El Cuido de Lulu




Capítulo 2: El Cuido de Lulu

La espontaneidad no es lo mío.

No me gustan las sorpresas y mi ansiedad viene, en gran parte, de no poder controlar lo que me rodea. Toda la vida, la forma en que he lidiado con eso (aparte de medicarme) ha sido prepararme con mucha, mucha antelación. ¿Examen? Empezaba a estudiar semanas antes. Para la reválida, desarrollé un plan de estudios estructurado, dividido en semanas y días. ¿Escrito al tribunal? Investigación y redacción con tiempo de sobra. Viajes, bodas, reuniones de clase: igual. A mis estudiantes los llevo "derechitos", con fechas y entregables al dedillo.

Así que cuando acordé cuidar a Alex, era inevitable: iba a afrontar el reto usando todas mis destrezas en gestión de proyectos.

Proyecto: El Cuido de Lulu

Meses antes de que naciera la nena, me lancé al internet a investigar las últimas tendencias en el cuido de bebés. El algoritmo se prendió en llamas el día en que Caro y Amanda me pidieron que las ayudara a buscar coches de bebé. La web y las cookies se enteraron de que iba a ser abuela y, desde entonces, mi feed de Facebook e Instagram está repleto de sugerencias sobre artículos de bebé y recetas para facilitar el Baby Led Weaning.

Fue en medio de esa avalancha digital cuando me topé con un TikTok de una mamá joven, vestida de lululemon, con blower voluminoso y pestañas postizas, reseñando su día con su recién nacido usando time stamps. Resulta que no era la única. Hay todo un universo de influencers con el Mar-A-Lago look que se graban, hora por hora, documentando cada detalle de un día cualquiera con su bebé.

7:00 am: Levanto a mi bebé de su Snoo y le cambio el pañal Coterie. 8:00 am: Practicamos tummy time usando el Peekaboo Pillow. 9:00 am: Siesta con el Owlet, el Hatch Rest y el Kyte Baby Sleep Sack, TOG 1.5.

¿Sigo?  Bueno, you get the picture.

Pues si antes tenía ansiedad de ser la Lulu perfecta, ahora estaba en mega crisis. ¿Qué rayos son todas esas cosas y para qué se usan? ¡Necesito ponerme al día!

En la época pre-tecnológica de antaño, uno compraba lo que le faltaba después del baby shower en Sears o JCPenney, y punto. Lo que recuerdo de los primeros meses con Caro y Lala cabe en una lista corta: un moisés y un changing table (ambos viejos y prestados), una cuna, un baby swing, un play yard, un mobile, unos biberones Playtex, un monitor tipo walkie talkie, pañales, y las cotitas de familia. Los días no tenían estructura. Veíamos mucha televisión. Dejábamos a las nenas viendo mucha televisión. Sí, aún de bebés.

De Ruth ni hablar, ella montaba a las nenas en el carro y se iba a hacer las diligencias. Caro y Lala se acomodaban a la estructura del día de Tata.

Pues para manejar el estrés, traté de asumir control. Investigué. Me preparé. Y ajusté el entregable.

Proyecto: El Cuido de Lulu v2.0 – Alex, Bougie Baby

En el video encontrarán una muestra de las compras que he hecho, las cuales de seguro saldaron cualquier deuda pendiente que tuvieran Jeff Bezos y Lauren Sánchez después de su boda el verano pasado.

Caro me decía: "Mami, tú no necesitas tanta cosa para cuidar a Alex."

Pues sí que las necesitaba.

Primero, porque le quiero hacer la vida fácil a Caro y a Amanda. No quiero que carguen con la casa completa cada vez que me dejan a Alex. Que lleguen, dejen a la nena, y se vayan tranquilas — sabiendo que aquí hay de todo.

Segundo, y que conste: sí he usado cada una de las cosas. Cada. Una. Porque oigan, criar una bebé tech-free y sin televisión no es chiste. Necesito todas las herramientas que me brinda Amazon para estructurar el día, porque si no, la ansiedad dice ¡Hola!

En los días que la tengo completos, Alex llega a las 7:30 am y la buscan después de las 5:00 pm. Eso es casi diez horas, gente. Diez horas con un ser humano que amo, pero que todavía no habla, no camina, no puede decirme qué quiere, pero que definitivamente exige ser entretenida. ¿De qué otra forma manejo los wake windows, que mientras más grande se pone la nena, más largos se hacen?

O sea, es una maravilla cuando Alex se levanta fresquita y contenta de una siesta y le doy el bibi. Perfecta. Feliz. Las dos nos miramos, sonriéndonos como en un comercial de Pampers. And then what? El bibi duró ocho minutos.

Me habré burlado un poco de los TikToks de las influencers y de sus time stamps. Pero, a fin de cuentas, tienen un punto. Reflejan la realidad de pasar un día completo con una bebé, te explican qué esperar, y te ayudan a prepararte.

Así que hoy, esta feminista que nunca se quedó en casa cuidando a sus bebés a tiempo completo tiene un mensaje para esas jovencitas tan distintas a mí: GRACIAS.

GRACIAS por ayudarme a ser la mejor Lulu.

Xoxo Marilú (Lulu)



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